Un interno denuncia ante el juzgado que 4 policías le dieron una paliza al reclamar asistencia por un dolor de muelas

València, 28 de julio de 2022 – Cuatro agentes de la Policía Nacional del CIE de Zapadores dieron una paliza a un interno que solicitó asistencia sanitaria “porque sentía un fuerte dolor en mi muela inferior derecha”, según consta en la denuncia que la víctima presentó en el juzgado de guardia de València el pasado lunes. El chico también les acusa de haberle aislado en una habitación sin ni siquiera darle agua mientras le miraban “y se reían”, lo que le provocó un estado de ansiedad y frustración que le llevó a autolesionarse.

En la noche del miércoles o jueves de la pasada semana -el joven no recuerda la fecha con precisión-, Y. B. pulsó el timbre de la celda para avisar a la policía mientras gritaba de dolor y reclamaba atención sanitaria para su muela. Pasados unos minutos, asegura que 4 policías entraron con “actitud violenta” y uno de ellos le dio un empujón que lo tiró al suelo. En ese momento, los agentes “comenzaron a golpearme dándome patadas en el cuerpo”; Y. B. trató de protegerse, pero afirma que un agente le dio una fuerte patada en la cabeza que le alcanzó el ojo. El informe médico de la exploración que le realizaron un día después constató “múltiples excoriaciones superficiales longitudinales en tórax y miembro superior izquierdo” y “hematoma peritobitario izquierdo”.

Tras la agresión, presenciada por los compañeros de celda, los policías “me agarraron fuertemente y, con las manos inmovilizadas detrás de la espalda” le sacaron de la celda. No le llevaron al médico del CIE sino que a “empujones” lo bajaron al piso inferior y le encerraron durante una hora en una habitación. Y. B. explica al juez que durante ese tiempo sufrió fuertes dolores por los golpes que había recibido, que se negaron a darle agua y vio, a través de la ventana del cuarto, “como los policías se reían mientras me miraban”. Confiesa que esa situación le provocó un fuerte estrés, ansiedad y frustración, por lo que alcanzó tal grado de desesperación que “me produje una serie de cortes en el cuerpo con un metal que pude extraer de la persiana (…) llegando a tener ganas de suicidarme por haber vivido una situación tan difícil sin que nadie prestara atención a mis quejas y dolores”. Al día siguiente lo llevaron a un centro médico y le recetaron distintos medicamentos que debía tomar cada 8 horas, pero hasta el día 25 no le dieron ninguno, afirma en la denuncia.

La víctima solicita al juez que se aporten las grabaciones de las cámaras del CIE, la identificación de los agentes de servicio que pudieron haber participado en los hechos, la toma de testimonio a los testigos y que le explore el médico forense. Además, argumenta que al estar privado de libertad bajo la custodia del Estado, éste es responsable indirecto de la agresión y no puede autorizar su expulsión porque se estaría protegiendo a sí mismo. Por tanto, reclama que se suspenda su expulsión, “debiendo prevalecer mi condición de víctima hasta tanto se esclarezcan los hechos”.

La Campaña por el Cierre de los CIE y el fin de las deportaciones también exige que se paralice su expulsión mientras se investiga lo ocurrido, se determinan las responsabilidades directas e indirectas y se castiga a los culpables. Exigimos que no vuelva a suceder lo mismo que en anteriores casos de presuntas agresiones policiales en el CIE: quedan en la impunidad porque se actúa con diligencia para expulsar a la víctima, pero no se tiene la misma premura en investigar la denuncia y acaba siendo archivada por ausencia del interesado.

Sin protocolo de prevención de suicidios

Las circunstancias de este nuevo caso de denuncia de agresión guardan estrecha relación con las deficiencias de funcionamiento detectadas en el reciente informe sobre Zapadores del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) del Defensor del Pueblo (https://mapamnp.defensordelpueblo.es/%2faccesibilidad%2f2772022172058resumen.PDF). El documento recoge las conclusiones de la última visita a este CIE realizada por personal técnico del MNP el 18 de noviembre de 2021.

Más de dos años después del suicidio en Zapadores de Marouane Abouobaida, “no existe un Protocolo de Prevención del Suicidio propiamente dicho, ni una valoración específica del estado de salud mental o afectación emocional por el internamiento en el CIE, así como tampoco se valora el riesgo suicida, ni siquiera la historia clínica tiene un apartado para la exploración psicopatológica”, se afirma en el informe. Y. B. reconoció que mientras permaneció aislado en una habitación tuvo pensamientos suicidas y se llegó a autolesionar, pero en ningún momento actuó la policía para evitar males mayores. La policía de Zapadores también aisló a Marouane y sólo intervino cuando ya se había quitado la vida.

La carencia de asistencia psicológica o psiquiátrica en Zapadores es especialmente grave ante la “presión mental” que sufren los internos por la falta de actividades en el centro y que “desencadena emociones de rabia, frustración, apatía, etcétera”, según pone en evidencia el Defensor. Por eso, en el informe del MNP se pide que se cree una consulta de asistencia psicológica y psiquiátrica. Respuesta del CIE de Zapadores a esta recomendación: sin respuesta.

Además, cuando se producen casos como el de Y. B. no existe un procedimiento sobre cómo actuar ya que en Zapadores “se carece de libro de quejas de malos tratos y de protocolo de tramitación de quejas y denuncias por malos tratos”, se denuncia en el informe. Y. B. ni siquiera pudo dar el número de placa de los policías a los que ha denunciado porque muchos de ellos no la llevan visible, tal como constata el MNP. Y si la policía le hubiera permitido acudir al servicio médico del CIE tampoco se sabe qué destino hubiera tenido el parte de lesiones pues el personal médico lo hubiera remitido al director del CIE para que decida el trámite a seguir. El MNP le vuelve a exigir al servicio médico que remita los partes de lesiones directamente al juzgado de guardia y al juzgado de control del CIE ya que así lo establece la ley de enjuiciamiento criminal.

Zapadores, al igual que todos los CIE, sigue siendo un lugar sin derecho a tener derechos


<Valencià>

NOTA DE PREMSA


Un intern denuncia davant el jutjat que 4 policies li van donar una pallissa en reclamar assistència per un mal de queixal


València, 28 de juliol de 2022 – 
Quatre agents de la Policia Nacional del CIE de Sapadors van donar una pallissa a un intern que va sol·licitar assistència sanitària “perquè sentia un fort dolor en el meu queixal inferior dret”, segons consta en la denúncia que la víctima va presentar en el jutjat de guàrdia de València dilluns passat. El xic també els acusa d’haver-li aïllat en una habitació sense ni tan sols donar-li aigua mentre li miraven “i reien”, la qual cosa li va provocar un estat d’ansietat i frustració que li va portar a autolesionar-se.

En la nit del dimecres o dijous de la setmana passada -el jove no recorda la data amb precisió-, I. B. va prémer el timbre de la cel·la per a avisar a la policia mentre cridava de dolor i reclamava atenció sanitària per al seu queixal. Passats uns minuts, assegura que 4 policies van entrar amb “actitud violenta” i un d’ells li va donar una espenta que el va tirar al sòl. En aquell moment, els agents “van començar a colpejar-me donant-me puntades en el cos”; I. B. va tractar de protegir-se, però afirma que un agent li va donar una forta puntada al cap que li va donar a l’ull. L’informe mèdic de l’exploració que li van realitzar un dia després va constatar “múltiples excoriacions superficials longitudinals en tòraxs i membre superior esquerre” i “hematoma peritobitario esquerre”.

Després de l’agressió, presenciada pels companys de cel·la, els policies “em van agarrar fortament i, amb les mans immobilitzades darrere de l’esquena” li van traure de la cel·la. No el van portar al metge del CIE sinó que a “espentes” el van baixar al pis inferior i el van tancar durant una hora en una habitació. I. B. explica al jutge que durant aquell temps va patir forts dolors pels colps que havia rebut, que es van negar a donar-li aigua i va veure, a través de la finestra del l’habitació, “com els policies reien mentre em miraven”. Confessa que aquella situació li va provocar un fort estrés, ansietat i frustració, per la qual cosa va arribar a tal grau de desesperació que “em vaig produir una sèrie de talls en el cos amb un metall que vaig poder extraure de la persiana (…) arribant a tindre ganes de suïcidar-me per haver viscut una situació tan difícil sense que ningú parara atenció a les meues queixes i dolors”. L’endemà el van portar a un centre mèdic i li van receptar diferents medicaments que havia de prendre cada 8 hores, però fins al dia 25 no li van donar cap, afirma en la denúncia.

La víctima sol·licita al jutge que s’aporten els enregistraments de les càmeres del CIE, la identificació dels agents de servei que podien haver participat en els fets, la presa de testimoniatge als testimonis i que li explore el metge forense. A més, argumenta que en estar privat de llibertat sota la custòdia de l’Estat, aquest és responsable indirecte de l’agressió i no pot autoritzar la seua expulsió perquè s’estaria protegint a si mateix. Per tant, reclama que se suspenga la seua expulsió, “havent de prevaldre la meua condició de víctima fins que s’esclarisquen els fets”.

La Campanya pel Tancament dels CIE i la fi de les deportacions també exigeix que es paralitze la seua expulsió mentre s’investiga l’ocorregut, es determinen les responsabilitats directes i indirectes i es castiga els culpables. Exigim que no torne a succeir el mateix que en anteriors casos de presumptes agressions policials en el CIE: queden en la impunitat perquè s’actua amb diligència per a expulsar a la víctima, però no es té la mateixa urgència a investigar la denúncia i acaba sent arxivada per absència de l’interessat.

Sense protocol de prevenció de suïcidis

Les circumstàncies d’aquest nou cas de denúncia d’agressió guarden estreta relació amb les deficiències de funcionament detectades en el recent informe sobre Sapadors del Mecanisme Nacional de Prevenció de la Tortura (MNP) del Defensor del Poble (https://mapamnp.defensordelpueblo.es/%2faccesibilidad%2f2772022172058resumen.PDF). El document recull les conclusions de l’última visita a aquest CIE realitzada per personal tècnic del MNP el 18 de novembre de 2021.

Més de dos anys després del suïcidi en Sapadors de Marouane Abouobaida, “no existeix un Protocol de Prevenció del Suïcidi pròpiament dit, ni una valoració específica de l’estat de salut mental o afectació emocional per l’internament en el CIE, així com tampoc es valora el risc suïcida, ni tan sols la història clínica té un apartat per a l’exploració psicopatològica”, s’afirma en l’informe. I. B. va reconéixer que mentre va romandre aïllat en una habitació va tindre pensaments suïcides i es va arribar a autolesionar, però en cap moment va actuar la policia per a evitar mals majors. La policia de Sapadors també va aïllar a Marouane i només va intervindre quan ja s’havia llevat la vida.

La manca d’assistència psicològica o psiquiàtrica en Sapadors és especialment greu davant la “pressió mental” que pateixen els interns per la falta d’activitats en el centre i que “desencadena emocions de ràbia, frustració, apatia, etcètera”, segons posa en evidència el Defensor. Per això, en l’informe del MNP es demana que es cree una consulta d’assistència psicològica i psiquiàtrica. Resposta del CIE de Sapadors a aquesta recomanació: sense resposta.

A més, quan es produeixen casos com el d’I. B. no existeix un procediment sobre com actuar ja que en Sapadors “es manca de llibre de queixes de maltractaments i de protocol de tramitació de queixes i denúncies per maltractaments”, es denuncia en l’informe. I. B. ni tan sols va poder donar el número de placa dels policies als quals ha denunciat perquè molts d’ells no la porten visible, tal com constata el MNP. I si la policia li haguera permés acudir al servei mèdic del CIE tampoc se sap quin destí haguera tingut el comunicat de lesions perquè el personal mèdic l’haguera remés al director del CIE perquè decidisca el tràmit a seguir. El MNP li torna a exigir al servei mèdic que remeta els comunicats de lesions directament al jutjat de guàrdia i al jutjat de control del CIE ja que així ho estableix la llei d’enjudiciament criminal.

Sapadors, igual que tots els CIE, continua sent un lloc sense dret a tindre drets.

Paliza de policías a I.B. en el CIE de Zapadores (València)
Paliza de policías a I.B. en el CIE de Zapadores (València)
Paliza de policías a I.B. en el CIE de Zapadores (València)

CIEsNO exige al Ministerio del Interior que paralice de forma inmediata la deportación del activista argelino Mohamed Benhalima

· El activista contra la corrupción Mohamed Benhalima fue internado ayer en el CIE de Zapadores (València) después de que le fuera denegada su solicitud de asilo

· Amnistía Internacional ha pedido al Gobierno que Benhalima no sea expulsado por el riesgo de sufrir malos tratos y torturas

· La Campaña lanza la etiqueta #MohamedBenhalimaSeQueda

València, 17 de marzo de 2022 – La Campaña por el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs NO) exige al ministro del Interior del Gobierno, Fernando Grande-Marlaska, que se paralice de forma inmediata la deportación de Mohamed Benhalima, activista argelino que huyó a España en 2019 para solicitar asilo después de denunciar la corrupción del gobierno de su país. El Gobierno ha rechazado su solicitud de protección internacional y ha dictado su expulsión a Argelia a pesar de que corre riesgo de ser detenido y torturado, tal y como sucedió con otro activista argelino deportado en agosto del pasado año y han documentado diferentes organizaciones internacionales.

Mohamed Benhalima fue internado ayer por la tarde en el CIE de Zapadores para proceder a su expulsión después de que le fuera incoado un procedimiento sancionador por estancia irregular. El activista huyó a nuestro país en 2019 tras enterarse de que estaba siendo buscado por haber participado en el movimiento de protesta Hirak y haber denunciado la corrupción de los altos mandos militares; desde entonces ha solicitado asilo sin éxito en España y Francia. Pese a ello, organizaciones en defensa de los Derechos Humanos como Amnistía Internacional ha documentado el uso de tortura y otros malos tratos por parte de las autoridades argelinas en varios casos de activistas detenidos en los últimos años por participar en protestas pacíficas: “en la actualidad hay al menos 290 presos encarcelados por motivos políticos en Argelia, que están recluidos en prisión preventiva abusiva o condenados por su activismo pacífico.”

La Campaña CIEsNO denuncia que la expulsión de Mohamed Benhalima a Argelia podría suponer su detención e ingreso en una prisión de máxima seguridad, donde varias personas encarceladas por participar en las mismas protestas relatan haber sido maltratadas y torturadas. Su expulsión supondría una vulneración del Derecho Internacional y del principio de no devolución, que asegura que aquellas personas cuya vida pudiera correr riesgo en su país de origen no sea deportada. “Queda demostrado una vez más que las políticas migratorias se traducen en la persecución, encierro y deportación de personas migrantes, una violencia institucional que afecta incluso a aquellas que corren riesgo de sufrir tratos inhumanos si son expulsadas y que deberían estar siendo protegidas”, ha concluido el portavoz.

Por todo ello, la Campaña CIEs NO exige la inmediata puesta en libertad de Mohamed Benhalima, actualmente privado de libertad en el CIE de Zapadores, y que se paralice cualquier procedimiento que pudiera llevar a su expulsión del territorio nacional. Asimismo, la Campaña hace un llamamiento a las fuerzas políticas y a la ciudadanía para que se impliquen en este caso y se movilicen para exigir el cierre de los CIE y el fin de las deportaciones. En este sentido, CIEsNO ha lanzado la campaña #MohamedBenhalimaSeQueda con el objetivo de visibilizar la situación del activista y contribuir a frenar su expulsión.

La Audiencia no ve delito en la muerte de Marouane, pero señala que pudo haber “asistencia sanitaria incompleta” y “comportamiento reprobable” de la policía, e insta a valorar “todo lo que pudo haberse hecho y no se hizo”

• “No significa esta resolución que la atención recibida por el interno fuera intachable (…) tan solo significa que esa posible responsabilidad no es de carácter penal”


València, 29 de marzo – Lo que no se hizo bien y todo lo que se pudo hacer y no se hizo. Marouane Abouobaida, un joven marroquí de 23 años, se suicidó en CIE de Zapadores el 15 de julio de 2019 en una celda de aislamiento después de sufrir una brutal paliza a manos de otros internos y de haber denunciado el mal estado en el que se encontraba sin que por ello se adoptaran medidas especiales para su protección. La Audiencia Provincial de València ha decretado el sobreseimiento provisional de la causa penal al considerar que ni la policía ni el personal sanitario cometieron ningún delito. Sin embargo, en el auto judicial se señala que pudo haber “asistencia sanitaria incompleta”, además de “un comportamiento reprobable de algún funcionario policial”, y concluye instando a “valorar todo aquello que pudo haberse hecho y no se hizo ante una situación como la suya”. El tribunal ha desestimado la resolución definitiva del procedimiento para dejar “abierta la posibilidad de una reapertura si se aportan nuevos elementos de juicio que la justifiquen”.

La Audiencia afirma que su decisión “no significa” que la atención recibida por el interno “fuera intachable ni que pueda derivarse alguna clase de responsabilidad como consecuencia de esa atención o de su fallecimiento (…) Esta resolución tan solo significa que esa posible responsabilidad no es de carácter penal”. Por eso, remite a revisar el protocolo de actuación en situaciones similares que dictó el juzgado de instrucción nº 3, en función de control del CIE, el 25/7/19, para valorar la conducta del personal de Zapadores. Solo 10 días después del suicidio, tras recibir el atestado de la muerte y solicitar informes al CIE, el juez de control ordenó la aplicación de un protocolo de 16 medidas referidas a la prevención de intentos de suicidio y a las condiciones de aislamiento. El magistrado estableció que una “situación excepcional” como el aislamiento no se puede aplicar durante más de una hora -prorrogable a una hora más previo informe del servicio médico-, se debe controlar permanentemente a través de las cámaras y la persona debía estar acompañada por otras dos en la celda. Marouane murió solo en la celda, dos horas después de ser aislado, y tardaron cuarenta minutos en darse cuenta de que se había quitado la vida. Tras el auto del juez, la Campaña CIE No solicitó formalmente a la Delegación del Gobierno que informara si se están aplicando las 16 medidas, pues en caso contrario existe un riesgo para la integridad física de las personas encerradas en el CIE. Hasta ahora no ha habido
respuesta.


Para la familia de Marouane ha sido muy difícil aceptar que el joven se quitara la vida y están también convencidas de que todo lo sufrido por Marouane hasta el momento de su muerte fue determinante en su decisión de quitarse la vida. Durante todo este tiempo Casa Marruecos ha estado en contacto con la familia de Marouane, acompañándolos en todo momento y transmitiendo sus reivindicaciones. Su principal exigencia es que la muerte de Marouane se investigue hasta el final, que se conozca toda la verdad de lo que sucedió y que se haga justicia.

Después del fallecimiento de Marouane, la abogada de la Campaña asumió la acusación particular, en nombre de la madre del joven, en el proceso que se desarrolló en el juzgado de instrucción nº 10. A partir de ese momento, la letrada accedió al mismo atestado policial que el juez de control de Zapadores. En este documento, redactado en la tarde de la muerte de Marouane, se compendian las declaraciones de diferentes funcionarios policiales, las
comunicaciones realizadas a raíz de lo sucedido, diversos informes sanitarios y las imágenes de algunas de las cámaras de videovigilancia del CIE entre las que se encuentran las correspondientes a la celda de aislamiento así como la del distribuidor previo a ésta. Además, en los días posteriores a la muerte, la abogada se entrevistó en Zapadores con uno de los internos que fue testigo de algunos de los hechos de los días 14 y 15 de julio.


La revisión de las imágenes permitió apreciar la posible existencia de varios delitos imputables a los funcionarios públicos que aparecen en las mismas: inducción al suicidio, trato degradante, daño a la vida o a la integridad moral, denegación de la asistencia sanitaria y otros, según señaló la representación de la familia de Marouane en el primer escrito de acusación. Por tanto, se solicitó que fueran interrogados varios policias e integrantes del equipo sanitario del CIE. Para la acusación particular, las imágenes venían a confirmar que Marouane no fue aislado por su seguridad ni por su salud: lo arrastraron por el suelo estando inconsciente y lo dejaron tirado en la celda de aislamiento, solo, sin vigilancia, sin agua, sin comida, y con la ventana cerrada en plena canícula.

Dos patadas para ver si reaccionaba
En las imágenes se puede ver a varios funcionarios policiales arrastrando por el suelo el cuerpo inmóvil de Marouane y dejándolo tirado en la celda de aislamiento. Marouane permaneció 42 minutos en el suelo sin moverse. Durante ese tiempo, tanto policias como sanitarios lo visitan, algunos sólo lo observan desde la mirilla de la puerta del calabozo, otros llegan a entrar; todos dejan el cuerpo de Marouane tirado en el suelo. Las imágenes son explícitas: el joven se arrastra hasta la cama, posteriormente intenta ponerse en pie y cae al suelo frente a la puerta, permaneciendo en posición fetal sin que sus custodios le presten auxilio alguno. Cuando descubren a Marouane sin vida hace más de 40 minutos que nadie se ha preocupado por su estado. Tras su muerte, aparecen en el distribuidor tres funcionarios uniformados. Miran por la mirilla y ven el cuerpo. Dos de los funcionarios entran y rodean el cuerpo. No lo inspeccionan ni le toman las constantes vitales. Uno de ellos le da dos patadas para ver si reacciona. Tras ver que no lo hace tampoco le toma las constantes vitales. Sólo entonces, una vez muerto, se le realiza el primer reconocimiento físico y con instrumental médico desde su aislamiento. De la revisión de estas imágenes se presentaron 75 fotogramas ante el juzgado, que no se correspondían con el momento de la autolisis sino con lo sucedido desde el aislamiento hasta la última asistencia médica, al considerar determinantes estos momentos en el posterior suicidio.

El 14 de julio, un día antes de quitarse la vida, varios internos agredieron a Marouane provocándole fracturas en el rostro, por lo que fue trasladado al hospital. En los días anteriores ya había sido víctima de otras dos agresiones. El equipo medico del hospital recomendó “reposo en cama-sillón durante 2-3 días” ante el “traumatismo craneal” que
presentaba y que no se realizaran maniobras que pudieran producir un “aumento de presión cefálica (movimientos bruscos de cabeza/cuello)”. También se estableció en el informe médico que “es importante que durante las próximas horas esté acompañado”, pues hay que “comprobar periódicamente que el paciente se encuentra correctamente orientado y mueve los miembros con normalidad”. En todo caso, debería acudir al servicio de urgencias si presentara “pérdida de conocimiento, confusión o desorientación; tendencia anormal a dormir; dolor de cabeza persistente; alteración del carácter o conductas anormales; pérdida de fuerza o alteración en la coordinación de alguna de las extremidades”, entre otros síntomas. Ninguna de estas recomendaciones fue llevada a cabo por el personal sanitario del CIE ni por los funcionarios policiales.

Sobre esta forma de proceder, la Audiencia reconoce que “el interno presentaba lesiones de cierta entidad por una agresión sufrida el día anterior”, pero señala que “no integran ninguna clase de maltrato o trato degradante, si los funcionarios no han sido advertidos de que el interno, por sus lesiones o su estado físico, no simulaba, no permanecía en el suelo voluntariamente o precisaba de una atención especial que no se le daba”. De este modo, el tribunal acepta la versión de los funcionarios según la cual no habían sido informados de que tuvieran que tener especiales cuidados en el tratamiento a Marouane y les exime de toda responsabilidad al indicar que “la advertencia o información sobre el especial tratamiento que debiera recibir el interno por su estado de salud correspondía al personal sanitario destinado en el CIE por tratarse del personal cualificado para valorar el estado de salud del interno y para determinar y en su caso aplicar las pautas de tratamiento prescritas para el mismo”. De la supuesta falta de información a los agentes, en cualquier caso, tampoco se deriva ninguna responsabilidad penal por omisión del deber de asistencia sanitaria pues el
precepto “sanciona la denegación de asistencia sanitaria, pero no la prestación de una asistencia incompleta o un diagnóstico erróneo”. Y, en todo caso, “con tales omisiones se habría incurrido en una asistencia sanitaria incompleta, pero de ninguna manera en una denegación de asistencia sanitaria”, determina el auto judicial.

La Audiencia otorga especial importancia tanto al hecho de que Marouane fuera examinado por el personal sanitario del CIE los días 12 y 13 de julio “sin que se aprecie sintomatología alguna que indicara un tratamiento antidepresivo”, como al de que en su visita al hospital del día 14 no “se observara ni estimara pertinente su examen por el servicio de psiquiatría o la administración de algún antidepresivo”. Sin embargo, resulta sorprendente la relevancia dada a estos argumentos cuando a la vez se reconoce como probados los siguientes hechos: primero, que “el médico examinó al interno en fecha 03-07-2019 y le prescribe Alprazolán (medio comprimido diario durante cuatro días), según resulta del historial clínico del paciente, añadiendo en su declaración judicial que solo lo llegó a tomar durante un día”; segundo, que en la mañana del día 15 Marouane manifestó al personal de Cruz Roja “que se encuentra bien, aunque dolorido y muestra preocupación y malestar por lo ocurrido el día anterior (…) y refiere que se encuentra humillado por los hechos” haciéndose necesario hablar con él “hasta que se relaja y vuelve a la rutina”, según el informe aportado por Cruz Roja en el procedimiento; y tercero, que en el informe hospitalario la doctora que le atendió
indicara que había realizado su labor sin poder comunicarse con el paciente por la imposibilidad de comprenderse, una situación de la que difícilmente pueden extraerse conclusiones respecto del estado psicológico de una persona.

Arrastrado con la cabeza tocando el suelo
Hubo dos momentos en los que Marouane fue conducido por funcionarios policiales porque, según señalaron en su declaración ante la jueza, no “quiere” moverse, por más que existen indicios suficientes para considerar que no “puede” moverse. En la mañana del lunes 15, lo llevaron desde la zona de habitaciones situada en el primer piso hasta la enfermería ubicada en la planta baja. Más tarde, a mediodía, lo condujeron aparentemente desde el patio hasta
la celda de aislamiento. Según uno de los testigos compañero de Marouane, ambos traslados se realizaron arrastrando el cuerpo por el suelo, agarrándolo de pies y brazos y permitiendo que la cabeza impactara contra el suelo, mientras que los funcionarios policiales declararon que el traslado se efectuó “llevándolo en volandas cogiéndolo de brazos y piernas”. Del primer traslado se dispone del testimonio de los agentes y del compañero de Marouane mientras que del segundo se cuenta, además, con las imágenes de la celda de aislamiento y del distribuidor previo a ésta.
La Audiencia da credibilidad a la versión de la policía y rechaza la del compañero de Marouane porque en las imágenes del segundo traslado entiende que “muestran a dos agentes policiales sujetando por manos y pies al interno y manteniendo en alto su cabeza sin riesgo alguno para su vida o integridad física”. Sin embargo, tal como se muestra en las imágenes que se adjuntan a esta nota de prensa, la cabeza de Marouane se encuentra en contacto con el suelo. Para la acusación era precisamente la declaración del compañero de Marouane unida a las imágenes del segundo traslado en las que se observa cómo la cabeza es arrastrada por el suelo, lo que confería fuerza a la versión de que Marouane no fue llevado en volandas sino arrastrado por el suelo en las dos ocasiones. La Audiencia señala: “Es cierto que alguna de las imágenes apreciades en las cámaras de seguridad puede sugerir un comportamiento reprobable de algun funcionario policial, pero en ningún caso un acto delictivo”.

Todos estos hechos descritos, independientemente de su relevancia penal, constituyen un trato inhumano y degradante a una persona privada de libertad que no había cometido ningún delito. El CIE de Zapadores ha sido escenario de múltiples y diversas vulneraciones a los derechos humanos generadoras de una permanente angustia en las personas, que no sólo se sienten terriblemente frustradas al acabar entre rejas en su intento de encontrar unas condiciones de vida dignas sino que además son objeto de todo tipo de arbitrariedades. Este estado emocional, en ocasiones, puede llevarles a situaciones extremas. La muerte de Marouane se produjo en un contexto de elevada tensión en el interior del CIE. Una semana antes hubo un intento de suicidio y tuvieron que liberar a otro interno por su grave deterioro psíquico. Y cuatro días después del fallecimiento, dos chicos se autolesionaron. Desde que se abrieron los CIE, diez personas han fallecido entre sus muros o en el traslado forzoso al que las sometieron. Antes de la de Marouane, en Zapadores hubo otras 2 muertes:

-A. B., marroquí de 55 años. Falleció el 16 de octubre de 2010 al llegar a la puerta del CIE desde el centro de salud donde no le detectaron ninguna anomalía.


-Ciudadano nigeriano de 47 años. Murió el 31 de agosto de 2008 tras caer desplomado en las duchas sin que pudiese ser reanimado.


Además, el 19 de febrero de 2009 murió en el Hospital General de Valencia un nacional georgiano, procedente del CIE.

Por todas estas razones, mañana vamos a continuar reclamando que se determinen responsabilidades en la muerte de Marouane y que se cierren todos los CIE con carácter de urgencia pues no son más que cárceles racistas donde se recluye a personas que no han cometido ningún delito y se violan sus derechos fundamentales.

IX ENCUENTRO ANUAL DE LA CAMPAÑA ESTATAL POR EL CIERRE DE LOS CIE Y EL FIN DE LAS DEPORTACIONES

El 5 de diciembre de 2020 tuvo lugar en modo virtual el noveno encuentro anual de la Campaña Estatal por el Cierre de los CIE y el fin de las deportaciones. Participaron Stop Deportación,
Tanquem els CIE, Migra Studium, CIEs NO Valencia, CIEs NO Madrid, Mundo en Movimiento,
Convivir sin Racismo, Coordinadora CIEs de Cadiz, CIEs NO Granada, CIEs NO Motril, EFS
Motril, APDHA y Algeciras Acoge.


La prevención de la expansión de la COVID-19 también motivó el cese momentáneo de las
deportaciones muy a pesar del gobierno que, en un alarde de irresponsabilidad en su función
de garante de los derechos fundamentales y mostrando un absoluto desprecio hacia la salud
pública, siguió deportando con las fronteras cerradas y ha trabajado duro para activarlas a
través de nuevos acuerdos de la vergüenza que tratan de normalizar la expulsión de personas
a países que ni siquiera son los suyos.


Los CIE (centros de internamiento de extranjeros) son un agujero negro en el Estado de
Derecho. En ellos se priva de libertad a personas que no han cometido ningún delito, sino una
mera falta administrativa: no tener regularizada su residencia en el Estado español. Las
personas encerradas en los CIE, nuestras vecinas, llegan hasta aquí expulsadas de lugares y
situaciones adversas, en los que ningún motivo es vano o menos merecedor de protección.
2020 está siendo un año atípico también para el dispositivo deportador del Estado español. La
pandemia trajo consigo la declaración del estado de alarma, las restricciones de movilidad y el
cierre de fronteras. Por primera vez en sus 35 años de historia, los centros de internamiento de
extranjeros fueron totalmente vaciados y todos los CIE del territorio nacional permanecieron
cerrados durante 142 días, desde el 6 de mayo (cuando se produjo la liberación de las últimas
personas internas en el CIE de Algeciras) hasta el 25 de septiembre (momento en que se volvió
a encerrar a las primeras personas en el CIE de Barranco Seco, en Gran Canaria). 142 días
que evidenciaron que la injusta privación de libertad de personas extranjeras en estas cárceles
racistas es absolutamente prescindible y que el Estado español sea un territorio libre de CIE es
únicamente una cuestión de voluntad política: o se hace el juego a la industria del control
migratorio o se sitúa a las personas en el centro.

Lejos de situar a las personas en el centro, el gobierno está deshumanizando aún más la
gestión del fenómeno migratorio, instrumentalizando a las personas en movimiento,
resistiéndose a su regularización y, en definitiva, poniendo obstáculos al normal desarrollo de la
sociedad diversa que ya somos.
En este sentido, las entidades reunidas en torno a la Campaña Estatal por el cierre de los
CIE y el fin de las deportaciones, han constatado:


➔ El agravamiento en la vulneración de los derechos humanos en los CIE que ha
supuesto la COVID-19, motivado por la inexistencia de protocolos sanitarios o el
incumplimiento de las escasas medidas acordadas, la muy deficiente atención sanitaria,
el bloqueo en el acceso a asistencia letrada, la insuficiente o nula asistencia de
traductores, o las trabas en el acceso a la solicitud de protección internacional.


➔ Las anómalas circunstancias en las que se realizan las deportaciones: falta de
notificación, nocturnidad y violencia, con el consiguiente riesgo para la seguridad de las
personas, que pueden ser deportadas ilegalmente sin un proceso de apelación o
recurso y llevadas de vuelta a los peligros de los que habían huido.


➔ El internamiento sistemático y deliberado de personas vulnerables, como menores de
edad o enfermas graves, o con arraigo, y la puesta en libertad de personas sin
derivación a recursos humanitarios o seguimiento sanitario.


➔ Varios intentos de suicidio por parte de personas internas sin la oportuna asistencia
sanitaria y la ausencia de investigación de las muertes producidas en CIE.


➔ La situación irregular de los módulos de mujeres y el internamiento de una única mujer
en el CIE de Aluche, imponiendo forzosamente su aislamiento.


➔ El incumplimiento de los compromisos recogidos en el convenio de colaboración entre el
Ministerio del Interior y Cruz Roja española para programas de asistencia social, cultural
y humanitaria en los CIE.


➔ La inexistencia de servicios de orientación jurídica (SOJ) para personas extranjeras en
todos los CIE, que les permita estar informadas de su situación administrativa y formular
los recursos legalmente previstos.


➔ La continua producción de abusos policiales, tales como agresiones y tratos vejatorios,
y la falta de investigación de estos comportamientos, consolidando su impunidad.


➔ La impunidad en que se mueve la Administración tras dificultar incluso negar la entrada
a las entidades acreditadas para realizar visitas y la ausencia de respuesta por parte de
los juzgados de control a múltiples quejas planteadas.


➔ La situación de vulneración de derechos que sigue teniendo lugar en los CATE, en los
que no se garantiza la atención jurídica individualizada ni la traducción y en los que se
han producido cuarentenas “voluntarias”, a pesar de que no cuentan con instalaciones
apropiadas.

Marouane – Paloma Chen | #CIErraloConArte #CIEsNO

Marouane

Tengo piernas
y no raíces
y la abundancia y el hambre
están separadas
por solo unos pasos.

No conozco la suerte
pero me la imagino.
Me he quedado prendado de las nuevas predicciones,
de la nueva afinación de la cuerda que afirma,

de la que niega,
de la que enaltece,
de la que culpa,
de la que nace, de la que mata.

El reloj del sol refleja mis deseos

y me habla

sobre cruzar y cuadrar el círculo,
sobre la vida de insolencia
que he pagado
con
encierro,
humillación
y obediencia.

No me arrepiento.
Yo solo lo siento…

por mi madre
por dar a luz a uno de los condenados de la tierra.

Solo lo siento por mi madre,
porque me quieren redimir
de la pobreza y la no pertenencia.
Solo lo siento por mi madre,
porque mis verdugos han pensado que
20 años
20 años es una edad suficiente para roer el cableado de mis
sueños.

Qué placer hacer lo correcto,
dicen,
qué placer la moral judeocristiana,
sienten,
qué placer fustigar la servidumbre.

Perdóname por rendirme, mamá,
las dificultades no me hicieron más fuerte,
me hicieron más
amargo, me hicieron
más seco. Mamá, si tu tristeza es un pantano,
la mía es un desierto.
Mamá, la cotidianidad me eriza el pelo
en cada descanso,
me pide silencio
en cada tregua.

Y ahora solo me duele un recuerdo… de ti.

El de cuando me cortabas el pelo de pequeño,

y no imaginabas
el óxido en mis dientes,
el bote de lejía del que he
bebido,
el saltamontes en el alféizar de la ventana

de la que he saltado.

Mamá, ¿cómo ibas a prever que viviría en un zoo animal,
en la feria de un gobierno criminal,
con la quietud de un insecto ciego?
Que lloraría sangre
en el regazo de alguien
que acariciaría mi calavera con ternura,
que caminaría entre campos de naranjas,
que combatiría la apatía acostumbrada,

alguien a quien el dolor de estómago no le ha enfriado la
mirada,
alguien que reinicia cada ayer con estas
palabras,
alguien con mi voz, que permanece
mi voz, que ha tocado su corazón
y el de tantos otros
mi voz, que resuena en su garganta
y en la de tantos otros,
mi voz, que es la otros que no son otros
que somos nosotros
porque mi voz
se ha quedado
atascada
cada último martes

de mes
enfrente de una puerta
azul.